Temas de interés

Aprendiendo a criar
Mi idea como médica pediatra es enseñar a que los padres aprendan a criar respetuosamente sin sentir culpa, ni miedos y desde el igual a igual, muy lejos del autoritarismo.
Para mí es importante que los padres que se acercan a mi consulta no sientan vergüenza ni distancia, que no piensen que hay preguntas tontas, que se animen a confiar en su criterio o en su intuición y que yo sea solo un medio para hacer de esas dudas, certezas. Siempre trabajar a través del conocimiento, brindando información sencilla, y por sobre todo acompañando cada momento. Cada familia es única, es una tarea constante el acercarse a ellas, que lo desconocido se transforme en conocido, que con paciencia y confianza se pueda generar un vínculo. Si pensamos en la preparación para ser padres hoy, tenemos que conectarnos con la concepción, el embarazo y la actitud que se tome frente a la mapaternidad, por esto desde mi lugar  asumo el compromiso de desarrollar la hermosa tarea de acompañar a los padres en el arte de criar a sus hijos.
Hay que ser conscientes de las necesidades y cuidados que va a requerir el bebé y toda la familia en general por eso desde la consulta con el pediatra se propone enseñar y preparar de forma integral a la familia para todas las eventualidades que suceden en la vida desde que se enteran que van ser padres hasta la adolescencia.
La crianza es un proceso dinámico que implica una reflexión constante, adaptarse al crecimiento del bebé guiandolo con un acompañamiento respetuoso, empático y de gran generosidad por parte de sus padres para comprender cada estado de sus diferentes etapas de crecimiento.  Es esencial informarse y estar preparados para decodificar las señales que nos dan así atravesar los cambios de la forma más amable posible. La crianza implica una inversión de tiempo de calidad por lo que a veces resulta difícil hacer compatible el trabajo y las obligaciones cotidianas con esto.
No existe una forma única de criar, ni hay listados de soluciones o recetas mágicas ya que cada niño y familia son únicos e irrepetibles, es un camino cambiante que trae interrogantes, incertidumbre y momentos de confusión por lo que aquí toma vital importancia el acompañamiento del profesional que ayude a guiar cada una de las decisiones de la familia, siempre respetando al niño como sujeto de derechos.
Alimentación complementaria ¿Qué es?

Vamos a hablar un poquito de la tan ansiada… alimentación complementaria. ¿Qué es? Según la OMS (organización mundial de la salud) La alimentación complementaria es el proceso que comienza cuando la leche materna por sí sola ya no es suficiente para satisfacer las necesidades nutricionales del lactante, y por tanto se necesitan otros alimentos y líquidos, además de la leche materna. La transición de la lactancia exclusivamente materna a los alimentos familiares.

La Alimentación Complementaria se inicia a los 6 meses cumplidos o de edad corregida, y siempre y cuando cumpla ciertos requisitos tales como:

1- interés por la comida

2- que jugando se lleve cosas a la boca

3- que la lengua haya perdido el reflejo de extrusión (es cuando el bebé saca la lengua cuando se intenta dar comida)

4- que se mantenga solito erguido en su silla de comer.

Es importante saber que es alimentación complementaria a la teta o fórmula y quiere decir que la leche es su principal alimento hasta el año. El objetivo fundamental de esta etapa no es tanto nutricional sino educacional.

¿Qué podemos ofrecer?

Frutas y verduras de estación incluyendo los rojos aquí tenemos choclo, zanahoria, papa, batata, brócoli, tomate, palta, zapallo, zapallitos, berenjenas, puerro, pepino, sandia, melón, naranja, bananas, frutillas, arándanos, frambuesas, durazno, pera, manzanas, y todos aquellos que sean del agrado familiar. Siempre saber que el bebe no conoce sabores y por ende si hay algún alimento que a la familia no le guste o no consuma, tratar de que esto no sea un impedimento para dárselos al bebe.

Carnes: vaca, pollo, cerdo, pescado.

Huevo duro

Legumbres y cereales

Ejemplo:

1era semana: materia prima (frutas y verduras de estación)

8- 14 días carnes

14- 21 días huevo

Después de los 21 días legumbres y cereales.

Es IMPORTANTE recordar cuales alimentos están totalmente prohibidos antes del año de edad por los muchos riesgos de enfermedad que provocan.

Sal, azúcar, lácteos, carne picada, enlatados, miel, soja, no exprimidos naturales, nestum, Gerber o vitina.

Entonces ya que sabemos que la alimentación complementaria empieza a los 6 meses y siempre y cuando cumpla con ciertos requisitos, aparecen dudas, ¿empiezo con papillas o BLW? Las papillas todos las conocemos, pero el BLW?

Para empezar a aprender sobre este tema es importante saber que significa baby led wening o BLW esto podría traducirse como alimentación complementaria autorregulada o alimentación complementaria a demanda y es una manera de incorporar los sólidos en la alimentación del bebé sin pasar por la fase de purés y papillas siendo el propio bebé quien se alimenta por sí mismo usando las manos. Cómo su nombre lo indica es una alimentación complementaria, no sustituye a la lactancia materna o leche de formula, de esta manera se le permite al bebé descubrir sabores, texturas, colores y olores en la comida y le ayuda a desarrollar la coordinación ojo- mano y la masticación. Pero si aún tienes dudas sobre este método es válido ofrecer paillas, lo importante es hablar claro acerca de la alimentación complementaria y entender que usemos blw o papilla la misma complementa y no sustituye la lactancia materna o leche de formula, es ofrecer alimentos no obligarlo a comer.

El objetivo de la alimentación complementaria es que a la larga el niño o niña coma lo mismo que la familia.

Tenemos que tener en claro que sea que iniciemos con papillas o trocitos lo verdaderamente importante es abordar la introducción de alimentos con naturalidad, respetando el apetito y los tiempos del bebé, de forma que este desarrolle una relación natural con el acto de comer.

Este es un periodo de transición en el que la nutrición la proporciona en su mayor parte la leche (materna o fórmula) y progresivamente irán ganando importancia nutricional los otros alimentos que ofrezcan.

Embarazo, puerperio y depresión

 Cuando  me quede embarazada de Julia realmente nunca pensé en los cambios que significa traer un niño al mundo, simplemente seguí mi vida como siempre, nunca me prepare para nada, supuse que todo lo que había estudiado durante la carrera era suficiente para afrontar esta nueva etapa, y que gran desilusión cuando me di cuenta que todo se volvía cuesta arriba, en el último trimestre de embarazo empecé a leer un poco de que tenía que llevar al momento del parto, y por supuesto cuando llegue me faltaban la mitad de las cosas, destaco que vivo lejos de mi familia y amigas de toda la vida y la verdad que no tenía a nadie a quien preguntar o al menos eso sentía yo. Julia llego al mundo una semana antes, yo había elegido cesárea, pero mi hija hizo todo para ir al parto natural, yo nunca había hecho un curso preparto solo tenía en mi cabeza lo que había vivido alguna vez en mi rotación por obstetricia, nació perfecta, parto perfecto, y luego los mil y un no perfectos primeros días en que mamá y papá no tenían idea de que hacer, toda la teoría que había leído de la cuna, la mamadera, el dormir, y bla bla bla, se hicieron humo y de golpe ya no leía más a las sociedades científicas, entre a leer lo que otras mamás contaban y ahí me entere de la existencia de las tribus y de grupos de ayuda, conocí al colecho y sus beneficios, la teta a libre demanda, el porteo, el movimiento libre, BLW, y lo más importante es que había otra forma de criar, y también conocí los miedos, la angustia, la culpa, el mirarme y no entender como de un día para otro esa vida cuasi perfecta ya no estaba en mis manos… Llorar sin causa que en realidad eran miles de causas, y no saber que estaba pasando, tampoco encontré ayuda en mi primer control postparto, y tampoco sabía lo difícil que era tener un pediatra… Vamos a hablar de la depresión y ansiedad durante el embarazo y después del parto: algunas preguntas que aparecen.

¿Existe la depresión y la ansiedad durante el embarazo y después del parto?

 

La depresión y la ansiedad que aparecen durante el embarazo o en cualquier momento durante el primer año del nacimiento del bebé son situaciones médicas. Estos sentimientos no son provocados por hacer o no hacer algo. Y se pueden tratar si se busca ayuda, por otro lado, si sabemos que esta situación puede suceder con anterioridad, podemos tener muchas herramientas para combatirla, de ahí la importancia de la consulta prenatal.

 

La depresión que es el sentimiento de tristeza, vacío o desánimo y la ansiedad que se caracteriza por nerviosismo, angustia o miedo son situaciones médicas que pueden ocurrir durante el embarazo o después del parto. Estos sentimientos van más allá de lo que las personas pueden sentir cuando tienen un mal día o están nerviosas sobre el futuro. La depresión y la ansiedad pueden interferir en la forma de hacer las cosas cotidianas como cuidar de sí misma y del bebé. Duran bastante tiempo y no se van por sí solas. Pero es bueno saber que son tratables, y por eso es importante que busques ayuda.

 

La depresión posparto es uno de los nombres que tal vez has escuchado para denominar a la depresión y a la ansiedad que pueden ocurrir durante y después del embarazo. Pero tal vez no sea la mejor manera de describir lo que sienten las mamás. La palabra «posparto» significa «después del parto», por lo que «depresión posparto» solo se refiere a la depresión que ocurre después de nacimiento del bebé. Para muchas mujeres, esta expresión es correcta: comienzan a sentir depresión en algún momento del primer año posterior al parto.

 

Pero las investigaciones muestran que algunas mujeres comienzan a sentir depresión durante el embarazo.

Ahora que sabemos que es posible que las mujeres también sufran de ansiedad en la etapa del embarazo más allá de los simples nervios por tener un bebé. La ansiedad durante y después del embarazo es tan común como la depresión e incluso pueden ocurrir ambas al mismo tiempo. Sin importar cómo las denomine, la depresión y la ansiedad que aparecen durante el embarazo o después del parto son situaciones médicas reales y afectan a muchas mujeres.

Las mamás con depresión o ansiedad relacionadas con el embarazo sienten por lo general:

·         Tristeza o ira extremas sin previo aviso.

·         Confundidas o tienen problemas para completar labores.

·         Sensación «robótica», como si estuvieran haciendo las cosas automáticamente.

·         Mucha ansiedad en torno al bebé y a sus otros hijos.

·         Culpa y sentimiento de estar fracasando como madres.

·         Irritación o enojo inusuales.

·         Poco interés en cosas que solían gustarles.

·         Pensamientos negativos que amedrantan y que no desaparecen.

 

La depresión y la ansiedad durante el embarazo y después del parto pueden ocurrirle a cualquiera. Pero hay factores de riesgo que nos dan la posibilidad de adelantar la posibilidad de aparición, entre estos se incluyen:

 ·         Antecedentes de depresión o ansiedad, ya sea durante un embarazo o en otras ocasiones.

 ·         Antecedentes familiares de depresión o ansiedad.

 ·         Un embarazo complicado o un parto difícil.

 ·         Parto de mellizos u otros partos múltiples.

 ·         Problemas en la relación de pareja.

 ·         Problemas económicos.

 ·         Poco o ningún apoyo de familiares o amigos que la ayuden a cuidar a su bebé.

 ·         Embarazo no planeado.

 

La depresión y la ansiedad durante el embarazo y después del parto no ocurren por algo que hagas o no hagas: son afecciones médicas. Se cree que estos cambios en el estado de ánimo son un efecto natural de los cambios hormonales que acompañan al embarazo y al parto. Las concentraciones de estrógeno y progesterona, que aumentaron durante el embarazo, bajan súbitamente después del parto, y esto puede afectar al estado de ánimo

 

Estos sentimientos pueden afectar a tu bebé, aunque no directamente. La formación temprana del vínculo entre madre e hijo es importante para el desarrollo del bebé, y estrechar lazos con tu bebé es una gran parte de ese vínculo. Cuando se tiene depresión o ansiedad durante el embarazo o después del parto, puede ser difícil estrechar estos lazos. Es posible que no seas capaz de responder a las necesidades de él. Y, si hay niños más grandes en la casa, probablemente también les falte tu apoyo.

 

Existen tratamientos y pueden ayudarte a sentirte mejor. El tratamiento puede reducir los síntomas o eliminarlos por completo. Hay muchas opciones disponibles para la depresión o la ansiedad durante el embarazo o después del parto. No hay un único tratamiento que funcione para todas.

 ·         Orientación (psicoterapia)

·         Medicamentos

 ·         Ponerse en contacto con otras mamás. En este punto entra en juego las hermosas tribus que se forman y que se apoyan de forma incondicional para afrontar las situaciones propias de esta etapa.

 ·          Tener tiempo libre para vos.

 ·         Hacer algo que te guste.

 ·         Ser realista. No tienes que hacer todo. No tienes que tener una casa «perfecta». Tan solo hace lo que puedas y dejar el resto.

 ·         Pedir ayuda. No tengas miedo de pedir ayuda a familiares y amigos, ya sea para cuidar al bebé o para realizar las labores del hogar.

 ·         Descansa cuando el bebé descansa. El sueño es tan importante para vos como para el bebé. Dormí cuando el bebé duerme, durante las siestas y por la noche.

 ·         No estés sola. Busca a otros adultos, como familiares y amigos, que puedan reconfortarte y acompañarte.

 

Por ahora se desconoce una forma de evitar la depresión o la ansiedad, pero conocer los signos y síntomas a los que debes estar atenta durante y después del embarazo puede ser muy útil para prepararse y buscar ayuda sin demora.

 

·         Descubrí si hay factores que te ponen en mayor riesgo de sufrir depresión y ansiedad

 ·         Habla con tu médico sobre la depresión y la ansiedad en torno al embarazo

 ·         Aprende tanto como puedas sobre el embarazo, el parto y la maternidad para saber qué esperar.

 ·         Fije expectativas realistas tanto para vos como para tu familia.

 ·         Además de obtener tratamiento, hace las cosas que puedan ayudarte a sentirte mejor.

 ·         Planifica con tiempo. Mientras estas embarazada, pensá en quiénes pueden apoyarte y ayudarte cuando llegue tu bebé. Habla con esa persona sobre la ayuda que necesitará: así ambas podrán estar preparadas.

 

Recordá que la depresión y la ansiedad que aparecen durante el embarazo o después del nacimiento del bebé, no son cosas que vos provocas: son situaciones médicas que requieren de atención médica.

Consultorio o guardia: ¿Cuándo ir?

Existen muchas dudas en el momento de tomar una decisión ante la enfermedad o inicio de síntomas de nuestros hijos, la duda surge en esperar y evaluar si puede ir al consultorio de su médico de cabecera, o si amerita la urgencia de una guardia pediátrica, este resumen es para conocer en qué casos debemos acudir a un centro médico o una guardia de urgencias.

¿Cuándo vamos al consultorio?

Es necesario ir a los 10 días de vida, al mes, y después todos los meses hasta el año de vida, por supuesto que esto dependerá de la evolución clínica y la necesidad de seguimiento de cada niño. Luego del año debe ser cada 3 meses. Después es semestral hasta los 5 años, para convertirse en anual hasta la adolescencia.

Recordar, que debemos vacunar a nuestros niños según calendario de vacunación obligatorio de cada país.

Ahora… si surge una urgencia o emergencia, cuando debo llevar a un niño/a a la guardia?

*Quemaduras

*Traumatismo de cráneo con pérdida de conciencia o vómitos. Caída por las escaleras.

*Electrocución

*Ingestión de tóxicos o cuerpos extraños.

*Picaduras y mordeduras de animales venenosos.

*Mordedura de perro en cara, cabeza, o zonas muy extensas.

*Testículo doloroso o muy hinchado.

*Decaimiento marcado y rechazo al alimento.

*Llanto inconsolable o llanto persistente.

*Moretones sin haberse golpeado

*Coloración azulada o pálida en cara y labios.

*Sangrando repetido en encías, sangre en orina o en materia fecal.

*Fiebre igual o mayor a 38° en menores de 3 meses, o cuando la temperatura es muy sostenida o muy resistente a bajar con antitérmicos, dolor de cabeza intenso, vómitos a repetición, cuando respira rápido o hundiendo las costillas.

*Tos seca, dolor de garganta, perdida del gusto y olfato.

*Dolor abdominal continuo e intenso, en aumento, ojos secos y hundidos, boca seca, o cuando orina poco.

«CUALQUIER SITUACIÓN QUE GENERE DUDAS EN LA FAMILIA O SEA ANORMAL EN EL NIÑO, DEBE SER CONSULTADA».

Contactame para aclarar dudas y reservar un turno para consultas virtuales o presenciales

Dirección

Emilio Mitre 94. Tigre. CP 1648

Contacto

eugenianasifpediatra@gmail.com

011 47313007

1151536000